


El tradicional edificio de la Vega granadina, el último aun en pie en el centro de la ciudad, ya es cosa del pasado. Tras una intensa y larga lucha entre el Ayuntamiento de Granada y la familia propietaria de este inmueble, el derribo que tanto tiempo ha tratado de evitarse ha terminado por ocurrir.

He aquí un lindo exponente de su concepto de «cultura»
Malestar entre los vecinos
Entre las voces más críticas se encuentra la Asociación de Vecinos de La Rosaleda, cuyo presidente, Paco Rodríguez, ha expresado su malestar por lo sucedido. En conversación telefónica con GranadaDigital, Rodríguez detalló que el colectivo llevaba años defendiendo la permanencia del edificio por su valor «histórico y cultural» y por su «vinculación emocional con el barrio y con la ciudad».
«Era el último cortijo en pie de hace más de 160 años y tenía un vínculo literario muy especial con el escritor granadino Felipe Romero», explicaba, recordando que una de las obras del autor, traducida a varios idiomas, situaba parte de su trama en la zona. «Por eso -añadió- nos duele especialmente que lo hayan tirado sin aviso y sin escuchar nuestras reivindicaciones».
El dirigente vecinal relató que durante el derribo acudió un agente judicial con la orden que autorizaba la demolición. «El dueño se fue directo al juzgado a intentar algún recurso, pero ya era tarde. Ha sido muy duro verlo caer», lamentaba. Rodríguez criticó con dureza la actitud del Ayuntamiento, al que acusa de fomentar una participación vecinal «de fachada». «Nos llaman para opinar, para asistir a reuniones, pero después hacen lo que quieren. Es como un absolutismo moderno: todo para el pueblo, pero sin el pueblo», afirmó con contundencia.

El propio propietario aseguraba que no había recibido «notificación alguna, ni ningún papel que ratificara que ellos pudieran entrar. He pedido que me enseñen los papeles y no me han enseñado nada». No obstante, ese auto de derribo sí existía con la fecha determinada, pese a que el propietario insistía en que no ha recibido notificación al respecto y el auto lo había recurrido.
Dicho edificio estaba en la Lista Roja del Patrimonio

Gracias a esa feliz idea del consistorio, ya no se encuentra en la mentada lista ¿no resulta agradable y relajante?

Nuestros amados ediles saben que esta es la auténtica cultura que hay que celebrar, junto a las procesiones y corridas👇🏼.
De todos y todas es conocido que la tierra es plana y eso de la contaminación es un invento de ecologistas, rojos, feministas, anarquistas, emigrantes y razas inferiores.
Arco de las Pesas:
El «Patrimonio» en la ciudad aspirante a Capital Cultural
































Tener una estación central en Avda. de Andaluces donde concurran todo tipo de:









Desde luego hay que anunciar a los visitantes que se acerquen a la supuesta capital cultural que vengan provistos de sus propios aparatos para respirar medio bien, mientras contemplan los atardeceres rojos (por la contaminación) o se recrean con nuestros monumentos entre el ruido ambiental.







