
LA NECESIDAD DE ADOPTAR MEDIDAS PERSONALES PARA REDUCIR NUESTRA EXPOSICIÓN A ESTAS SUSTANCIAS
uestras acciones individuales para reducir la exposición a sustancias tóxicas pueden tener mucha importancia. En un mundo ideal no se permitiría el uso de sustancias tóxicas que pudieran dañar la salud humana. Todo estaría siendo perfectamente controlado. Una persona no tendría que preocuparse por si en los alimentos, en el agua que bebe, en los cosméticos que compra o en cualquier otro de los productos o artículos de la vida cotidiana pudiera haber compuestos químicos perjudiciales.
El problema es que no vivimos en un mundo ideal en el que el ciudadano pueda despreocuparse pensando, por ejemplo, que si algo está a la venta y ha sido autorizado, es que ello implica una garantía absoluta de inocuidad. Como más adelante detallamos, las autoridades han fallado, en buena medida, a la hora de protegernos debidamente frente a los riesgos ocasionados por la creciente contaminación química de nuestro mundo.
Tal realidad objetiva hace necesario que adoptemos una posición activa. Si las autoridades no nos protegen debidamente, si no aplican debidamente un Principio de Precaución para proteger mejor la salud pública frente a los riesgos de las sustancias tóxicas, hemos de ser los propios ciudadanos de a pie los que adoptemos medidas para, en la medida de lo posible, autoprotegernos.
El presente manual pretende servir de ayuda a tal fin mostrando algunos datos básicos que pueden servir para, conociendo el problema, ir dando una serie de pasos para reducir nuestra exposición cotidiana a muchas sustancias químicas tóxicas.
